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En un esfuerzo conjunto por consolidar entornos comunitarios seguros e informados para la protección de la infancia y la adolescencia, un total de 105 actores locales de los municipios de Santa Cruz, El Alto, Palca , La Paz y Villa Montes participaron en una serie de talleres especializados en salud mental, autocuidado y Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) orientados a responder ante situaciones de crisis emocional derivadas de la violencia en entornos virtuales.
La iniciativa logró articular a una representación diversa de la sociedad civil y del sector público, reuniendo a 85 mujeres y 20 hombres entre los que se destacan docentes, madres, padres y cuidadores, líderes juveniles, así como representantes de Gobiernos Autónomos Municipales, y miembros de la sociedad civil.
Las jornadas formativas se llevaron a cabo de manera descentralizada en puntos clave de atención e infraestructura institucional: en Santa Cruz se capacitó a 23 participantes (17 mujeres y 6 varones); en El Alto 21 asistentes (18 mujeres y 3 varones); en el municipio de Palca 14 participantes (12 mujeres y 2 varones); en La Paz 11 asistentes (11 mujeres); y en Villa Montes 36 participantes (27 mujeres y 9 varones).
El proceso promovió la salud mental como un componente fundamental del bienestar integral y posicionó la práctica del autocuidado como la base indispensable para brindar una contención emocional segura, enfatizando la importancia de que los propios referentes comunitarios reconozcan sus límites personales, gestionen sus emociones y protejan su salud mental para evitar el desgaste al acompañar a personas en situación de vulnerabilidad.
Durante las capacitaciones se abordó el fortalecimiento de capacidades para la detección temprana de señales de alerta en niñas, niños y adolescentes expuestos al ciberacoso, capacitando a las y los asistentes en la identificación de síntomas como angustia, miedo, tristeza, aislamiento o alteraciones repentinas en el comportamiento, insistiendo de forma tajante en la premisa de evitar diagnósticos clínicos improvisados. En este marco, se definieron los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) como un apoyo humano, práctico y de contención inicial inmediata ante crisis emocionales, dejando claramente establecido que esta asistencia primaria se fundamenta en la escucha activa, la empatía y la generación de calma, sin sustituir ni reemplazar en ningún caso la terapia psicológica ni la atención profesional especializada.
Asimismo, la formación delimitó con precisión el alcance del rol comunitario, consolidando a líderes y lideresas como puentes de confianza encargados de resguardar rigurosamente la privacidad de las víctimas.
Para garantizar la protección integral de la niñez y evitar su revictimización, se remarcó que las y los referentes no deben realizar investigaciones independientes, indagar innecesariamente ni confrontar a los presuntos agresores. La labor comunitaria se centró en brindar apoyo inicial seguro y asumir la responsabilidad compartida de guiar y derivar oportunamente los casos hacia las instancias formales de protección correspondientes, concretamente la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) y la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV).

















Esta iniciativa forma parte del proyecto “Escuelas seguras y comunidades protectoras para la niñez” ejecutado por el CEMSE, Childfund Bolivia y Organización Esperanza Bolivia, con el financiamiento de Safe Online.
«Esta publicación ha sido elaborada con el apoyo financiero de Safe Online. Sin embargo, las opiniones, hallazgos, conclusiones y recomendaciones expresadas en ella son responsabilidad de CEMSE y no reflejan necesariamente las de Safe Online.”
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